Los frutos del viaje 4

Este viaje desvela su Faz, e indica la carencia en Dios de atributos humanos, así como manifiesta el mundo superior. Si a este recorrido se llama “viaje” es porque desvela los caracteres de los hombres, evidenciando tanto a los que son reprochables como a los más loables. Se dice también que la mujer se “descubre” cuando se quita el velo y deja ver su rostro, el cual se revela a ojos vistas como una imagen fea o bella. Dios –Exaltado sea– habla a los árabes: “¡Por la mañana cuando apunta!” (C 74, 34), es decir, las miradas por las que ellos descubren. Y el poeta dice:

Cuando me encontré a Layla iba velada/ y de madrugada me desconcertó el verla descubierta.

Pues sucede entre los árabes que cuando una mujer desea que se sepa de su enojo, descubre su cara. Quien declamó estos versos lo hizo como argucia para reunirse con quien deseaba, de lo cual se dio cuenta su gente, y al advertirlo, descubrió su rostro. Cuando supo él que ella se hallaba amenazada, sintió temor, y partió recitando este verso: “Y de madrugada me desconcertó el verla descubierta”.

En un viaje como éste y otros que se le parecen, nuestro Señor desciende, y mostrando generosidad de Palabra, hace útil la indicación: “Dios, empero, dice la verdad y conduce por el camino” (C33,4).

    Ibn ‘Arabi, El esplendor de los frutos del viaje, cap. 17, p. 83.

    Comentario del profesor
    En este capítulo, Ibn ‘Arabi hace visible analógicamente la relación y unidad teórica entre los conceptos místicos de “viaje” y “camino”, a partir de la exposición y análisis del uso religioso y popular de las ideas tradicionales sobre el velo del rosotro femenino y su excepcional desvelamiento, mostrando sutilmente el uso ambiguo de su descubrimiento o exhibición a ojos vistas, ya sea para hacer evidente el enojo, con toda franqueza, o para cubrir, a manera de engaño, un hecho vergonzoso. El sentido místico del acto de des-velar se pone a juego a través del “viaje” y consiste en des-cubrir el “camino”, en lograr mirarlo, en reconocerlo cuando se le tiene a ojos vistas, aceptando con humildad que su descubrimiento no logra por mérito propio sino por una generosidad divina, que se constituye de inmediato en indicación y guía, particularmente porque consiste en la revelación “sin engaño posible” de una visión de su rosotro “sin atributos humanos”. Este des-velamiento del rostro divino puede resultar la visión de una imagen que nos parezca bella u horrible, pues depende en todo caso de como esté uno mismo dispuesto moralmente frente a su creador, pero siempre será una revelación de verdad una visión sin engaño, así que, gracias a su verdad, el “desvelo de su Faz” en el viaje se convierte, con independencia de nuestras buenas o malas acciones, en una revelación del camino verdadero, del camino de la verdad, y en una orientación del viaje místico hacia la verdad.

4 thoughts on “Los frutos del viaje 4

  1. El desvelamiento es un reconocimiento de lo que experimentamos en el viaje. Aquí podemos relacionar este desvelamiento con los elementos del capítulo 7: o bien nos sabemos enojados y nos alejamos por nuestra voluntad o bien nos llenamos de vergüenza, por lo que nos separamos de Dios sin que nuestra voluntad pueda realizarse. Trazamos nuestro propio camino aunque no sea el adecuado.
    Los caminos de Dios se muestran, son evidentes: parecido a los axiomas dentro de un sistema y nuestra percepción debe entrenarse para reconocerlos.

    Por otro lado, la mención de la mujer como símbolo de desvelamiento nos muestra la representación de una verdad que nos perturba o bien que se nos da a nosotros con gozo. Lo que tiene que decir el poeta es cómo usan este desvelamiento las mujeres para que seamos conscientes de sus intenciones y de si obran con verdad

  2. De acuerdo con los dos comentarios. No obstante creo debemos centrar nuevamente nuestras reflexiones en la parte medular del concepto de “viaje”. El hablar de viaje refiere ante todo a desvelar. Y lo que se desvela es la ausencia de Dios en los atributos humanos. Ahora esto no quiere decir que la divinidad no se encuentre presente en nuestro entendimiento, recordemos que todo es parte de la creación, sin embargo lo que el viaje debería invitar es a contemplar la diferencia formal entre Dios y divinidad. Porque como se había discutido en varias sesiones, conocer la creación no es propiamente conocer al creador (el discurso un tanto difuso acerca de los cielos en Ibn Arabi parecería abrir una salida positiva a esta incapacidad de conocer directamente a Dios: al darle una morada al creador después del acto creador).
    Roger P

  3. Si el fruto del viaje es la verdad, y esa verdad no es más que la del creador, en su ley en su justicia, entonces el modo, la disposición (anímico-práctica) en que se está realizando el viaje es fundamental, puesto que en ello radicaría la concordancia entre esa verdad que está siendo puesta/manifiesta/mostrada por el creador y las palabras que fueron escritas en el corazón de la creatura. El desvelamiento es doble: por un lado la verdad (del creador) se nos hace visible, como el fruto del viaje y por otro lado, dicha verdad siempre estuvo ahí, en nuestro corazón, sólo que ahora la percibimos con claridad y con gozo, pero esto únicamente cuando la disposición de nuestro ánimo lo permite. Es como si el creador constantemente se manifestare, y se nos mostrara, pero si hay un ánimo contrario a la verdad, la justicia; entonces aunque se desvele, no es posible inteligirlo, sólo en una disposición de verdad-justicia sería posible.

  4. Creo que algunas preguntas podría corresponder a este pasaje ¿nuestro encuentro con Dios va a ser bueno o malo?, bonito o feo? caritativo o doloroso? pudiera lo verdadero hacerme sentir algo que no quiero? de que manera lo voy a reconocer?
    nuestra propia acción ética repercute en la manera en que percibimos nuestro encuentro con la Divinidad. Según como nos encontremos moralmente en nuestro vinculo con ella. El momento de mostrar su faz revela la Verdad y caerá fuerte para aquel que en su conciencia no esté en paz por entregarse a la Mentira. Si vemos su imagen “fea o bella” dependerá de lo que cada uno traiga en su conciencia, de su propia percepción del mundo que ha sido moldeada por la voluntad de los hombres en sus propios caminos.
    el viaje-camino,al desvelarnos, nos hace conocer los caracteres humanos aquellos que no entran en el plano Divino para ello tendríamos que trascenderlos pues en Dios carecen los atributos humanos.

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